Home 2019 octubre 30 Criterios para la Selección de Literatura

Criterios para la Selección de Literatura

Criterios para la Selección de Literatura

John Thrower

Es muy importante que los libros que leen nuestros hijos reflejen los valores y la enseñanza de carácter que están recibiendo en el hogar. Sin embargo, las historias que sólo enseñan lecciones morales no son suficientes. El material que leen nuestros hijos debe inculcarles la verdad de que una vida moral buena es correcta y necesaria porque es la clase de vida que Dios requiere de cada uno de los que deseamos agradarle.

Cualidades bíblicas

La Palabra de Dios es la vara con la que todas las cosas (incluyendo la literatura) deben ser medidas. El apóstol Pablo nos da lo siguiente para usarlo como guía “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (Fil. 4:8).

Verdadero. La verdad debe ser una parte vital de nuestra vida. Debe ser escrita en la tabla de nuestro corazón y atada a nuestro cuello (Prov. 3:3). Si un niño no es expuesto a la verdad en los libros que lee, puede aceptar ideas falsas con facilidad.

Nuestros hijos merecen que se les presente la verdad en todas las áreas de sus vidas, incluyendo los libros que leen.

Honesto: La Biblia nos enseña que los labios justos o las palabras honestas son el contentamiento de los reyes, y éstos aman al que habla lo recto (Prov. 16:13).

Los niños o niñas, mujeres u hombres honestos son muy valiosos. Verifica que los personajes de los que tus hijos leen refuercen la honestidad como una cualidad a desear a través de todo el libro.

Justo. ¿Te has dado cuenta que los valores de hoy en día no son negros ni blancos, buenos ni malos, sino grises y turbios? Las cosas y las formas de pensar no son claras, y cada persona decide lo que es correcto delante de sus ojos. Esta clase de pensamiento es confusa y crea un espíritu de apatía.

Leemos en Proverbios, “Da al sabio y será más sabio; enseña al justo y aumentará su saber” (Prov. 9:9). Nuestros hijos crecerán en sabiduría y en conocimiento si sus libros forman pensamientos rectos y justos, haciendo clara la diferencia entre el bien y el mal.

Puro. “Bienaventurados los de limpio (puro) corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

¡La pureza es un valor ausente en los libros modernos! De hecho, en muchas revistas y libros vemos esquivar y ridiculizar la pureza moral. A nuestros hijos se les está robando una de sus posesiones más valiosas–su inocencia. Sus mentes están siendo llenadas con pensamientos de pasión, lujuria, violencia, temor y malas palabras.

Es doloroso ver a los niños que han sido expuestos a estas cosas que endurecen y oscurecen sus almas.

Amable. ¿Qué es amable? Palabras y pensamientos agradables, conceptos que alientan y animan. Muchos libros, especialmente los de publicación reciente, se concentran en lo que no es amable y en lo angustiante. El leerlos puede deprimir a nuestros hijos y hacer que ellos vean la vida como una pesadilla interminable. Debemos hacer un doble esfuerzo por deshacernos de los libros que contienen grandes dosis de “falta de amabilidad” ya que de no hacerlo nuestros hijos se sentirán desesperanzados.

Buen nombre. “He aquí ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!” (Sant. 3:5b). Así como un pequeño cerillo puede causar gran destrucción, de igual forma las palabras pequeñas, pero mal usadas pueden destruir. Guía a tu lector a leer libros que hablen bien de otros y que enseñen amabilidad y consideración. Ayuda a tus hijos a leer selecciones basadas en buenas palabras y en buenas reputaciones.

Virtud. Esta es la excelencia moral o conducta basada en un sistema de valores del bien y del mal. La moralidad (o virtud) ha venido a ser tan subjetiva que casi no existe en los libros modernos.

Mientras que los libros tal vez no consideren a la virtud como algo importante, la Palabra de Dios definitivamente sí lo hace. En II Pedro 1:5 leemos, “Por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento.” Esto parece decirnos que nuestra fe es la base de la virtud o de la excelencia moral y que nuestro conocimiento, a su vez, está basado en nuestra virtud. ¿Hay alguna duda del por qué nuestra sociedad carece de un verdadero conocimiento? ¿Será porque carece de virtud verdadera?

Alabanza. La alabanza es honrar a alguien por lo que ha hecho. Muchas veces la alabanza que se merece la mano de Dios que otorga bendiciones, se les da a los hombres por sus “logros”. El simple reconocimiento de Dios como aquél que nos da la vida puede cambiar todo el tono de una historia.

Cortesía. Además del criterio que se nos da en Filipenses 4:8, tenemos la Regla de Oro: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Lucas. 6:31).

Esto incluye mostrar cortesía, tomar un momento para decir una palabra de aliento o realizar una buena acción.

En los libros modernos no sólo son maleducados y de malos modos muchos de los niños, sino que este tipo de conducta ni siquiera se cuestiona. Los insultos, la provocación al enojo, y el odio son prácticas comunes. Necesitamos enseñar a nuestros hijos a ser corteses en todas las áreas de su vida. Si no aceptamos esta clase de conducta en nuestros hijos ¿por qué aceptarla en sus libros?

Desinterés.  Esta cualidad traerá recompensas temporales y eternas a nuestros hijos. Selecciona libros que ayuden a tu lector a ver el gozo que hay en dar a otros.

Muchos materiales de lectura reflejan la actitud del “yo” y no consideran las necesidades de otros. En los 60’s y 70’s la actitud que prevalecía era “primero yo, después yo y al último yo.” Muchos de los autores de hoy en día crecieron en esa clase de atmósfera; sus actitudes se reflejan en los libros que leen nuestros hijos.

El usar estas 10 cualidades bíblicas de carácter como criterio para escoger los materiales de lectura les ayudará a ti y a tus hijos a ser tanto mejores lectores como mejores personas.

Principios bíblicos.

En esto pensad (Filipenses 4:8). El discernimiento empieza por los padres. Debes ser disciplinado en tu andar con el Señor primero para poder enseñar a tus hijos los principios de Dios. Compara toda la literatura con las cualidades de carácter de Fil. 4:8.

¿Sabes dónde están tus hijos? Ten cuidado con los libros que muestran niños con períodos prolongados de juegos y aventuras sin supervisión. Cuando esas escenas se presentan a los niños como si fueran situaciones normales es posible que ellos quieran seguir ese patrón.  Selecciona libros en los que los padres saben dónde están sus hijos y lo que sus hijos están haciendo.

Aprecia tu hogar. ¿Qué le sucedió al contentamiento y a la alegría en el hogar? ¿Por qué siempre parece que los niños se divierten únicamente cuando están fuera de su casa?  Ten cuidado con los libros que presentan a niños fuertemente socializados fuera del hogar.  Esto puede ser una presión sutil para conformarse a los estándares sociales.

El fin no justifica los medios. Cualquier tipo de acciones erróneas que se proyectan deben identificarse como tales y se les deben aplicar resultados apropiados. La desobediencia no puede cubrirse con engaño y todo salir bien al final.  El fin no justifica los medios.

La telaraña enredada que tejemos. Evita los libros en los que los niños engañan a sus padres, deliberadamente planean hacer cosas prohibidas, o hacen cualquier cosa dudosa a espaldas de sus padres. Esto muestra falta de comunicación, honestidad, obediencia y confianza entre padres e hijos.

Esto hará daño al niño que no podrá remediarse por ninguna lección que se trate de enseñar en la misma historia.  Además, las historias que presentan a niños traviesos pueden sugerirle trucos o engaños al niño que de otra forma él no aprendería.

¿Independencia o rebelión? Algunas historias hacen aparecer la independencia de la autoridad como algo emocionante y que da buen resultado. Este es el primer paso hacia la rebelión. El niño no ve la necesidad de estar bajo la autoridad y protección de los padres. La mayoría de las novelas de acción están bajo esta categoría.

“Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos de los hombres y no según Cristo” (Col. 2:8).

Nuestros hijos e hijas podrían también tener problemas después para someterse a los deseos de su pareja en el matrimonio.

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor” (Ef. 5:22) “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer a sí mismo se ama” (Ef. 5:28).

Agradando a otros–no burlándonos. Muchos libros animan a los niños a burlarse de otros. Este es un rasgo de mal carácter que no queremos que se desarrolle en nuestros hijos. “Como el que enloquece, y echa llamas y saetas y muerte, tal es el hombre que engaña a su amigo y dice: Ciertamente lo hice por broma” (Prov. 26:18-19).

¿Qué les pasó a los jóvenes malos que se burlaron de Eliseo? Lean II Reyes 2:23-25.

Estad quietos y conoced que yo soy Dios. Las situaciones altamente emotivas, que juegan con los temores o sentimientos, pueden causar daño. Evita los libros en los que se maneja el temor a la obscuridad, a los animales, etc. Ten cuidado con el suspenso prolongado, enojo intenso, y demasiada emoción que puedan sobrecargar al lector. Estos libros no ayudan en lo absoluto a la confianza en Dios ni en los padres.

Bienaventurados los pacificadores. La agresión y violencia manifiestas envían al niño un mensaje de confusión y de mala voluntad hacia los demás. Selecciona libros que resuelvan el conflicto en una forma armoniosa usando principios bíblicos como base.

Conocimiento antes que oro puro. ¿Por qué leer libros sin significado, falsos o de información inútil? Enseña a tus hijos a ser sabios y a usar un discernimiento piadoso al escoger libros que fortalezcan sus mentes y las llenen con algo sólido.            El leer todos los libros nuevos fomenta un amor por la novedad y un deseo por la emoción (temporal), y desperdicia poco a poco el tiempo y el intelecto, con poco provecho.

Considera los libros antiguos del cambio de siglo o antes; la mayoría de éstos contienen sabiduría y conocimiento. ¡Qué tesoros de conocimiento nos perdemos cuando no leemos libros que sean antiguos!

Con diligencia podemos hacer una sabia elección de libros para nuestros hijos e infundirles sabiduría para que ellos a su vez sepan elegir sabiamente.

Author: El Hogar Educador

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