Home 2024 octubre 10 Tiempo Libre – Mi Parte Favorita de ser Educada en el Hogar

Tiempo Libre – Mi Parte Favorita de ser Educada en el Hogar

Tiempo Libre – Mi Parte Favorita de ser Educada en el Hogar

Mi mejor parte de la Educación en el Hogar

por Sarah Holman.

La luz de la mañana se filtra entre los árboles, esparciendo sombras sobre el desgastado sendero de tierra. Los pájaros gorjean de aquí para allá y de allá para acá, como si estuvieran charlando unos con otros. Una suave brisa veraniega susurra entre las hojas de los robles, como invitando a todos a cobijarse bajo su sombra refrescante. Nadie que entra al bosque, excepto una persona, realmente sabe lo especial que es. En este tranquilo lugar se han peleado batallas, se han ganado reinos, decisiones que constriñen al corazón han sido tomadas, y allí han sido descubiertas cosas asombrosas.

Nadie sabe, sino sólo una persona, que ese sendero desgastado de tierra ha sido la sala de un trono, la cubierta de un barco y una calle muy transitada. Sí, ese sendero y ese bosque son especiales. Verán, ese sendero es el que yo he recorrido desde que nos mudamos a esta casa hace más de diez años. Yo soy la persona que ha jugado y soñado ahí por los últimos diez años.

Encontré ese lugar poco después de que nos habíamos mudado a nuestra casa, que incluía una propiedad de dos hectáreas en la parte central de Texas; hace ya casi 11 años. Desde entonces ese ha sido el lugar a donde voy para pensar en soluciones a mis problemas, y para crear y redactar mis historias. El tener tiempo para hacer esto, ha sido mi parte favorita de ser educada en el hogar.

En el mundo de la educación en el hogar de hoy, es muy fácil comprometerse con demasiadas obligaciones. Continuamente veo a familias que están involucradas en tantas buenas actividades que tienen problemas para hacer bien aunque sea una de ellas. He hablado con chicos que se sienten tan abrumados por el trabajo que hacen en cooperativas (cuando se juntan varios padres y organizan diversos cursos para sus hijos) y en otros grupos de los que forman parte, y siento lástima por ellos. Pienso que se están perdiendo de la más grande bendición de ser educado en el hogar: el tiempo libre.

Ahora bien, no me mal entiendan. Las cooperativas y todas esas otras actividades pueden ser muy buenas y útiles, pero como todos ustedes saben, uno puede tener demasiado de algo bueno. El tiempo para aprender y explorar por mí misma ha sido la mejor parte de mi experiencia de ser educada en el hogar. Pasé dos años aprendiendo acerca de cómo era la vida en la edad media y leyendo cada libro que podía encontrar sobre ese tema, simplemente porque así lo quise hacer. Me encantaba tanto ese período de la historia que el primer libro que escribí estaba situado en ese período. Mi mamá me permitió impartir a mis hermanos menores un estudio sobre ese período de la historia porque quise compartir con ellos lo que había aprendido.

Sin embargo, el valor real de asegurarse que sus hijos tengan bastante tiempo libre radica en que de esa forma pueden aprenden cosas que nunca podrían aprender de un libro de texto.

Yo sé cosas acerca de animales que sus libros de texto nunca les enseñaron. ¿Saben que los pollos roncan en la noche? Si, es de dar risa, y es como que les estuvieran rogando a los mapaches que vengan y se los coman (los pollos no son animales listos). Los mapaches son animales muy astutos, pueden ingeniárselas para entrar casi a cualquier gallinero. No puedes simplemente ponerle un pasador a la puerta porque aprenderán a abrirlo y a servirse pollo fresco. ¿Sabían que cada cabra tiene su propia personalidad? ¿Sabían que el colibrí de garganta de rubí no comparte su alimentador con otros colibríes? Todo esto lo aprendí en mi tiempo libre, no de los libros de texto.

Me encantaba tener el tiempo para ir a sentarme en la hamaca y observar las hojas verdes y verlas moverse con el viento o detenerme a mirar a algún escarabajo colorido caminar por el sendero. Me encantaba observar cómo una hoja amarilla era llevada por la corriente del arroyo o cómo una tortuga cruzaba lentamente por el camino. Ese tiempo de hacer casi nada era divertido y relajante.

Pero por mucho, estoy agradecida por todo ese tiempo libre que me permitió dedicarme a desarrollar mi amor por escribir. El escribir es una de esas cosas que se toma tiempo, y requiere de práctica para desarrollarlo bien. Desde que comencé a escribir mi primer libro, cuando tenía once años de edad, he trabajado duro para ser una mejor escritora. Al principio me concentraba en aprender la gramática básica y ortografía que necesitaba saber para que mi familia pudiera leer mis historias, sin tener que preguntarme a cada rato que qué es lo que quería decir con eso. (Aprendí a usar el verificador de ortografía y gramática de la computadora.) Conforme comencé a escribir más y a considerar ser una escritora de profesión, estudié cuestiones acerca de cómo obtener y mantener la atención del lector, así como otros temas más avanzados (y puesto que usted está leyendo este artículo, eso significa que aprendí los fundamentos bastante bien).

Estoy agradecida porque fui educada en el hogar y pude pasar todo ese tiempo con mis padres y hermanos. Estoy muy agradecida por la educación que mi mamá y mi papá se esmeraron en darnos, tanto académicamente como en carácter piadoso. Le doy gracias a Dios por todo el tiempo que tuve en mi hogar cuando la mayoría de los chicos estaban en la escuela. Y cuando veo en retrospectiva mi experiencia de haber sido educada en el hogar, lo que más agradezco es todo el tiempo que se me dio, libre de escuela y de actividades, simplemente para que lo disfrutara y aprendiera por mí misma.

Si quien está leyendo este artículo es un estudiante que está siendo educado en el hogar, le animo a probar algo. Hoy por la noche, en vez de ver una película, jugar con la computadora o leer un libro de ficción, sal a dar un paseo. Observa las hojas de los árboles moviéndose en el viento o tal vez puedes pasar tiempo aprendiendo acerca de algo que te interesa, sólo por diversión. Puede sorprenderte lo deleitoso que realmente es aprender cosas por ti mismo.

Si el lector es un padre o madre que educa en el hogar, quisiera animarle a que se asegure de que sus hijos tengan un par de horas al día en que no estén haciendo escuela o yendo a una actividad. Que sea un tiempo que puedan emplear en cualquier cosa que les interese. Aprenderán cosas que les servirán bien el resto de sus vidas.

———————————-

Sarah Holman vive en la parte central de Texas con sus padres, cuatro hermanas menores y un hermano menor. Ella se ha graduado de su educación en el hogar y disfrutó cada minuto de su experiencia de haber sido educada en el hogar. Sarah disfruta escribir, leer y tocar el piano. Su deseo es algún día llegar a ser una escritora cuyos libros se publican, así como una esposa y madre. Puede contactarla en thedestinyofone@yahoo.com o visitar su blog en http://destinyofone.blogspot.com.

Este artículo fue originalmente publicado en la edición de marzo/abril 2010 de la revista Home School Enrichment Magazine.

Author: El Hogar Educador

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *